El asedio de Sarajevo: qué ocurrió y cómo entender sus huellas en la ciudad
El asedio de Sarajevo convirtió actividades tan normales como ir a comprar, buscar agua o cruzar una avenida en decisiones de riesgo. Entre 1992 y 1995, la población de la capital bosnia sufrió bombardeos, disparos de francotiradores y graves dificultades para abastecerse.
Este artículo forma parte de nuestra guía completa de Sarajevo. Para preparar la visita, también puedes consultar Túnel de la Esperanza y Sarajevo olímpica y Yugoslavia.
Entenderlo cambia la forma de mirar la ciudad, pero exige algo más que localizar fachadas dañadas. Hay que distinguir la guerra de Bosnia en su conjunto, el cerco de Sarajevo, las experiencias de sus habitantes y las responsabilidades establecidas por los tribunales.
También conviene recordar que Sarajevo tenía una vida anterior al asedio y la tiene después. Sus vecinos no existen para ilustrar una tragedia ni todos desean contarla a quien acaba de llegar.
De la desintegración yugoslava a la guerra de Bosnia
Bosnia y Herzegovina era una de las repúblicas de la Yugoslavia socialista. La desintegración de la federación, las disputas sobre soberanía y territorio y los proyectos nacionalistas enfrentados desembocaron en guerras, desplazamientos y campañas de persecución.
El referéndum de independencia bosnio se celebró entre febrero y marzo de 1992 y fue boicoteado por buena parte de la población serbobosnia siguiendo a sus dirigentes. La crisis política se transformó en guerra abierta durante la primavera.
No fue una explosión espontánea de odios que hubieran permanecido intactos durante siglos. Hubo decisiones políticas, estructuras armadas, objetivos territoriales y formas concretas de movilizar identidades. La coexistencia previa tampoco significa que no existieran tensiones: significa que la violencia no era un destino inevitable. Contexto del conflicto en el TPIY.
Quién cercó Sarajevo
Las fuerzas serbobosnias, especialmente el Cuerpo Sarajevo-Romanija del Ejército de la Republika Srpska, mantuvieron el cerco y desarrollaron una campaña de bombardeos y disparos contra civiles. La defensa de la ciudad correspondió principalmente a fuerzas del gobierno bosnio.
Los tribunales internacionales documentaron ataques cuyo propósito era aterrorizar a la población. El general Stanislav Galić, comandante del Cuerpo Sarajevo-Romanija durante parte del asedio, fue condenado a cadena perpetua. Ficha del caso Galić.
Nombrar a unidades, mandos y responsables es esencial. Decir simplemente «los serbios» convierte una responsabilidad política y militar en una acusación colectiva. Tampoco sería riguroso describir el asedio como un enfrentamiento simétrico entre dos mitades urbanas equivalentes.
Reconocer los crímenes juzgados no obliga a ignorar abusos cometidos por otros actores durante la guerra. Permite, precisamente, hablar de cada hecho con su documentación y responsabilidad propias.
Por qué importan las montañas

Sarajevo se extiende por un valle rodeado de laderas. Esa geografía, tan evidente cuando subes a un mirador, tuvo consecuencias militares: las posiciones elevadas permitían observar y atacar partes de la ciudad.
Las grandes avenidas y las zonas abiertas podían dejar expuestos a los peatones. De ahí la asociación de determinados ejes urbanos con los francotiradores y las imágenes de personas corriendo entre protecciones improvisadas.
Hoy puedes recorrer esos lugares en tranvía o a pie. El ejercicio útil es comparar el espacio con fotografías y planos de época, no imaginar que cualquier edificio alto fue necesariamente una posición de tiro. La precisión también importa al caminar.
Vivir bajo asedio

El Museo Histórico de Bosnia y Herzegovina dedica su exposición Besieged Sarajevo a la vida cotidiana entre 1992 y 1995. Los objetos domésticos permiten entender problemas que una cronología militar deja en segundo plano: cocinar, calentarse, estudiar, comunicarse o mantener una familia.
Una estufa improvisada o un recipiente para transportar agua cuentan algo muy concreto. La ciudad seguía necesitando los mismos servicios que antes, pero sus habitantes debían resolverlos con medios limitados y bajo amenaza.
No todo el mundo vivió lo mismo. La edad, el barrio, los recursos, las redes familiares y la posibilidad de desplazarse condicionaban cada experiencia. Los testimonios personales ayudan a apreciar esas diferencias sin convertir una historia en representación de toda la población. Exposición del Museo Histórico.
El aeropuerto y el túnel: dos formas distintas de conexión
El puente aéreo coordinado por ACNUR funcionó entre julio de 1992 y enero de 1996. Transportó ayuda a una ciudad cuyo abastecimiento no podía depender de las rutas ordinarias. La operación humanitaria fue fundamental, aunque no eliminó el asedio ni garantizó una vida normal. Balance histórico de ACNUR.
El Túnel D-B, construido bajo la pista en 1993, conectó Dobrinja y Butmir. Sirvió para el movimiento de personas y suministros, incluidos recursos militares. Su existencia explica tanto la capacidad de adaptación de la ciudad como la magnitud de su aislamiento.
No hay que confundir ambas infraestructuras. El puente aéreo y el paso subterráneo tuvieron organizaciones, restricciones y funciones diferentes. Tampoco el túnel fue una salida cómoda o segura por el mero hecho de existir. Historia del Túnel D-B.
Markale y el terror sobre espacios civiles
Los ataques contra Markale en febrero de 1994 y agosto de 1995 se convirtieron en algunas de las imágenes más conocidas del asedio. Eran lugares vinculados a la vida civil: salir a comprar podía terminar en una matanza.
El Mecanismo de Naciones Unidas que conserva el legado de los tribunales atribuye ambos ataques a proyectiles disparados por el Ejército de la Republika Srpska. Sus materiales permiten consultar las investigaciones y los casos asociados, en lugar de tratar como igualmente acreditadas todas las versiones difundidas sobre ellos.
Las condenas por crímenes del asedio alcanzaron a Galić, Dragomir Milošević, Radovan Karadžić y Ratko Mladić, en procedimientos con alcances y responsabilidades específicos. Documentación judicial sobre Sarajevo y Markale.
La cultura no desapareció
Hubo clases, representaciones, música y proyecciones en condiciones extraordinarias. El Festival de Cine de Sarajevo nació en 1995, impulsado por Obala Art Centar, y sus antecedentes incluyen actividad cinematográfica durante el cerco.
Eso ayuda a entender por qué la cultura aparece tanto en la memoria local. Mantener un espacio de encuentro significaba sostener vínculos y una vida civil que la violencia intentaba deshacer. Historia del festival.
Conviene evitar una lectura romántica. La creatividad no compensaba la falta de comida, el miedo ni las muertes. Tampoco sobrevivir exigía ser heroico todo el tiempo. Había cansancio, frustración y personas intentando pasar el día.
Cómo terminó y por qué aparecen fechas distintas
La guerra de Bosnia se cerró políticamente con los acuerdos de Dayton de 1995 y su implementación posterior. La presión militar, las negociaciones y el cambio de situación sobre el terreno confluyeron en ese desenlace.
La operación aérea de la OTAN de 1995 formó parte de esa fase final, pero explicar el fin de la guerra solo mediante los bombardeos borra otros factores. Después se desplegó IFOR para aplicar los aspectos militares del acuerdo, separar fuerzas y supervisar transferencias territoriales. Explicación de la misión de la OTAN.
Encontrarás referencias al asedio como 1992–1995 y otras que prolongan su final hasta 1996. Las primeras suelen delimitar la campaña militar o los periodos examinados por los tribunales; las segundas incorporan la finalización del cerco y la transición posterior. Conviene indicar qué se está fechando en vez de mezclar guerra, acuerdo y normalización.
Dónde entender esta historia durante el viaje
El Museo Histórico, en el eje de Zmaja od Bosne y próximo al Museo Nacional, es una buena primera elección para comprender la vida cotidiana. Desde el casco antiguo puedes aproximarte en tranvía hacia el área de Marijin Dvor y completar el tramo andando.
El Túnel de la Esperanza exige un desplazamiento al acceso de Butmir. Dedícale una salida propia o reserva un traslado; no está integrado en un paseo céntrico.
El Museo de la Infancia en Guerra, en Logavina 32, permite escuchar experiencias personales mediante objetos y relatos. Está a distancia caminable del casco antiguo. Su trabajo incluye infancia afectada por distintos conflictos, por lo que no debe describirse como una exposición militar del asedio.
La Galería 11/07/95, junto a la catedral, se centra especialmente en la memoria del genocidio de Srebrenica y amplía el contexto de la guerra. Es otra historia y otra institución. Consulta sus normas: su página actual prohíbe hacer fotografías. Información de visitantes.
Mirar las huellas sin convertir la ciudad en un decorado

Las rosas de Sarajevo, marcas de impactos señaladas con resina roja, forman parte del recuerdo público de las víctimas. Detenerse, leer y comprender el lugar aporta más que utilizarlo como fondo de una pose.
Con las fachadas ocurre algo similar. Un daño puede tener una historia concreta, una reparación parcial o una causa distinta de la que imaginas. No atribuyas cada marca al asedio sin documentación.
Si hablas con alguien sobre aquellos años, deja que decida cuánto quiere contar. Puedes preguntar por la ciudad actual, por el barrio o por una recomendación cotidiana. Sarajevo no deja de ser Sarajevo cuando la conversación se aleja de la guerra.
Para seguir leyendo y preparar la visita
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Las fuentes judiciales, los museos y los testimonios responden a preguntas distintas. Una sentencia establece hechos y responsabilidades; una colección personal muestra una experiencia; un museo selecciona y explica. Leerlos juntos permite comprender mejor sus aportaciones y límites.
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