Karl Bushby: la caminata de 28 años que parece una mentira

Karl Bushby: la caminata de 28 años que parece una mentira

Cuando escuché por primera vez la historia de Karl Bushby pensé que tenía que estar exagerada.

Un hombre sale desde el extremo sur de Chile, decide regresar caminando hasta Inglaterra, atraviesa América entera, cruza el estrecho de Bering sobre el hielo, entra en Rusia y, casi 28 años después, todavía sigue intentando llegar a casa.

Sonaba demasiado perfecto para ser verdad.

Y, efectivamente, la historia no ocurrió exactamente como suele contarse.

Karl Bushby no lleva 28 años caminando sin parar. Ha utilizado aviones y otros vehículos durante la expedición. El estrecho de Bering no era una especie de carretera congelada entre Alaska y Rusia. Y cuando consiguió alcanzar territorio ruso tampoco pudo continuar tranquilamente como si hubiera cruzado una frontera normal.

Pero aquí viene lo interesante: cuando eliminamos las exageraciones, la historia real resulta todavía más extraordinaria.

La Expedición Goliath comenzó el 1 de noviembre de 1998 y, a fecha de 2026, todavía continúa. La web oficial de Bushby contabilizaba 49.110 kilómetros recorridos en la línea principal hasta el 6 de junio y aproximadamente 900 kilómetros pendientes hasta completar el viaje.

Todo comenzó en Punta Arenas en 1998

Karl Bushby era un antiguo paracaidista del Ejército británico cuando, con 29 años, viajó hasta Punta Arenas, en el extremo sur de Chile.

El 1 de noviembre de 1998 comenzó a caminar hacia el norte.

Su destino final era Hull, su ciudad natal en Inglaterra.

La idea no era simplemente recorrer muchos kilómetros a pie. Bushby quería crear una línea continua desde Sudamérica hasta la puerta de su casa utilizando únicamente su propia fuerza para avanzar.

Y para ello estableció dos reglas muy sencillas.

La primera: ningún transporte podía hacerlo avanzar en la ruta.

La segunda: no regresaría a casa hasta llegar caminando.

Estas dos reglas siguen siendo fundamentales para entender todo lo que ocurrió después. La propia expedición las mantiene actualmente como la definición del proyecto.

Bushby calculaba inicialmente que podría completar el viaje aproximadamente en doce años.

Han pasado casi 28.

Karl Bushby

¿Entonces lleva 28 años caminando?

No.

Este es probablemente el mayor equívoco cuando la historia aparece resumida en redes sociales.

Bushby lleva casi 28 años con la expedición abierta, pero durante ese periodo ha pasado meses e incluso años sin avanzar.

El clima, la falta de dinero, los visados, las guerras, el cierre de fronteras y posteriormente la pandemia han detenido el recorrido repetidamente.

Y aquí aparece otro detalle importante.

Bushby sí ha utilizado aviones, coches y otros medios de transporte durante todos estos años.

Eso no rompe sus reglas.

Puede abandonar temporalmente la ruta, viajar a otro país, solucionar un visado o esperar durante meses. Lo que no puede hacer es utilizar ese transporte para ganar kilómetros.

Si abandona la caminata en un punto determinado, tiene que regresar posteriormente a ese mismo lugar y continuar desde allí.

De hecho, en 2026 ha vuelto a hacerlo: la línea de avance quedó detenida en Bélgica mientras Bushby permanece temporalmente en México esperando poder regresar al espacio Schengen.

Por eso decir que lleva “28 años caminando sin utilizar ningún transporte” es incorrecto.

Lo extraordinario es otra cosa: ningún vehículo ha hecho avanzar la línea que comenzó en Punta Arenas en 1998.

El tapón del Darién: cuando desaparece la carretera

Después de atravesar Chile y avanzar hacia el norte por Sudamérica, Bushby llegó en el año 2000 a Medellín.

Y delante tenía uno de los primeros grandes problemas de toda la expedición: el tapón del Darién.

Entre Colombia y Panamá desaparece la carretera Panamericana y comienza una enorme región de selva, pantanos y montañas.

Pero el Darién que encontró Bushby a comienzos de los años 2000 era todavía más complicado.

Colombia estaba inmersa en su conflicto armado y en la región actuaban guerrillas, grupos paramilitares y narcotraficantes.

Según el relato oficial de la expedición, Bushby pasó alrededor de dos meses en Medellín preparando el cruce, hablando con militares, policías, periodistas y habitantes de la zona.

Después se internó en la selva.

El tramo más aislado le llevó unos diez días. Hubo zonas donde caminar resultaba imposible y tuvo que desplazarse por agua entre pantanos y manglares.

Y cuando finalmente apareció en Panamá vestido con ropa de aspecto militar, surgió un problema que volvería a acompañarlo durante gran parte del viaje:

¿cómo se entra legalmente en un país por una frontera en la que no existe ningún puesto fronterizo?

Bushby fue detenido y permaneció 18 días bajo custodia en Panamá antes de poder continuar.

Había superado la selva.

Pero empezaba a descubrir que la geografía no iba a ser siempre el mayor obstáculo.

Karl Bushby en el Tapón del Darién

Alaska: para seguir caminando necesitaba que llegara el invierno

Bushby continuó atravesando Centroamérica, México, Estados Unidos y Canadá.

En 2004 llegó a Alaska.

Y allí cambió completamente la naturaleza de la expedición.

Para avanzar hacia el estrecho de Bering necesitaba utilizar ríos, tundra y zonas costeras que únicamente podían atravesarse cuando estaban congeladas.

Es decir: el invierno era su carretera.

Pero aquello creaba una ventana muy pequeña.

Si llegaba demasiado pronto, el hielo podía ser insuficiente. Si tardaba demasiado, comenzaba el deshielo. Y mientras tanto tenía que encajar todo dentro de los límites de sus visados y conseguir dinero para mantener una operación cada vez más compleja.

En Alaska conoció al aventurero franco-estadounidense Dimitri Kieffer, que terminaría acompañándolo en el desafío más famoso de toda la Expedición Goliath.

El estrecho de Bering.

Pero incluso llegar hasta allí estuvo a punto de acabar con ellos.

En febrero de 2006, una tormenta arrastró la placa de hielo sobre la que estaban decenas de kilómetros mar adentro. Con poco alimento y prácticamente sin posibilidad de regresar a tierra, tuvieron que pedir ayuda y fueron evacuados en helicóptero.

Eso tampoco rompió la expedición.

No habían utilizado el helicóptero para avanzar: posteriormente regresaron a la línea y continuaron desde allí.

Unas semanas después estaban preparados para intentar el cruce.

No, el estrecho de Bering no se convierte en una carretera de hielo

Aquí estaba precisamente la parte de la historia que a mí me costaba creer.

Alaska y Rusia están separadas por aproximadamente 90 kilómetros en la zona más estrecha del estrecho de Bering.

Pero el mar no se congela formando una plataforma estable por la que uno pueda simplemente comenzar a caminar.

Lo que aparece durante el invierno es una enorme extensión de placas de hielo flotantes.

Se mueven.

Chocan.

Se separan.

Se abren canales de agua entre ellas.

Y las corrientes pueden desplazar durante la noche el mismo bloque sobre el que estás durmiendo.

El 17 de marzo de 2006, Karl Bushby y Dimitri Kieffer comenzaron el cruce.

Durante los siguientes catorce días caminaron, escalaron bloques, arrastraron sus trineos y atravesaron zonas de agua utilizando equipo de supervivencia.

El problema era que avanzar diez kilómetros no significaba necesariamente estar diez kilómetros más cerca de Rusia.

Las placas se movían constantemente.

Durante los primeros días las corrientes llegaron a desplazarlos decenas de kilómetros hacia el norte. Las temperaturas cambiaban, el hielo se rompía y en algunas ocasiones tuvieron que mover rápidamente el campamento porque la superficie comenzaba a abrirse debajo de ellos.

Por eso, para superar un estrecho de unos 90 kilómetros, terminaron recorriendo alrededor de 240 kilómetros en zigzag.

El 31 de marzo alcanzaron finalmente la costa rusa cerca de Uelen.

Y entonces apareció el siguiente problema.

Había cruzado el Bering. Ahora tenía que explicar cómo había entrado en Rusia

Bushby y Kieffer tenían visados rusos.

Pero tener un visado no significa que puedas entrar en un país por cualquier lugar.

Habían desembarcado en una costa extremadamente remota de Chukotka, fuera de un puesto fronterizo internacional y sin que sus documentos hubieran sido registrados oficialmente.

Las autoridades rusas los detuvieron poco después de su llegada.

El FSB confirmó entonces que ambos habían entrado en territorio ruso sin que sus visados hubieran sido verificados y que sus pasaportes carecían de los sellos correspondientes de entrada. Bushby llevaba meses intentando comunicar a las autoridades cómo pretendía realizar el cruce, pero una solicitud tan extraordinaria había ido pasando de organismo en organismo sin obtener una solución clara.

Un tribunal ordenó inicialmente su deportación.

Y aquello podía destruir toda la expedición.

Si Rusia le prohibía regresar durante varios años, la línea continua que había construido desde Chile podía quedar bloqueada definitivamente.

Finalmente, el 5 de mayo de 2006, un tribunal de apelación permitió que continuara.

Había conseguido atravesar uno de los lugares más difíciles del planeta.

Y casi pierde todo el proyecto por un sello en el pasaporte.

¿Fue Karl Bushby la primera persona que cruzó a pie el estrecho de Bering?

No.

Este es otro detalle que a veces se cuenta de forma incorrecta.

Guinness World Records reconoce a los rusos Dmitry Shparo y su hijo Matvey como autores del primer cruce verificado a pie y con esquís del estrecho de Bering, realizado en marzo de 1998, unos meses antes incluso de que Bushby comenzara su expedición.

El mérito de Bushby no necesita esa exageración.

Su cruce formaba parte de algo diferente: mantener una ruta humana continua desde Sudamérica hacia Europa dentro de una expedición que ya llevaba más de siete años.

Rusia convirtió una caminata en una batalla contra el calendario

Después del Bering comenzaron algunos de los años más lentos del viaje.

Siberia solo podía atravesarse en determinadas épocas, cuando los ríos y la tundra estaban lo suficientemente congelados.

Al mismo tiempo, los visados rusos limitaban el tiempo que Bushby podía permanecer en el país.

El proceso llegó a convertirse en una rutina:

caminar, abandonar Rusia, esperar, regresar al mismo punto y volver a caminar.

Y después llegó la crisis financiera de 2008.

La expedición perdió buena parte de sus patrocinadores y Bushby pasó aproximadamente dos años sin poder avanzar.

Cuando consiguió financiación regresó a Siberia.

En 2012 apareció otro bloqueo: Rusia volvió a negarle un visado.

La respuesta de Bushby resume bastante bien su personalidad.

Se encontraba en Estados Unidos y decidió caminar unos 5.600 kilómetros desde Los Ángeles hasta Washington D. C. para presentarse ante la embajada rusa.

Aquellos kilómetros no lo acercaban absolutamente nada a Hull.

Eran una protesta.

En 2014 consiguió finalmente una nueva invitación para entrar en Rusia y pudo continuar.

Y cuando Rusia quedó atrás apareció otro muro

Bushby continuó por Mongolia, China y Asia Central.

Pero entonces su ruta chocó con la política internacional.

El camino lógico hacia Europa pasaba por Irán.

Las sanciones estadounidenses complicaban la financiación de la expedición y la situación política de la región terminó haciendo inviable esa opción.

Después llegó 2020.

La pandemia cerró fronteras.

Turkmenistán permaneció prácticamente inaccesible durante años.

Y tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, regresar hacia el norte para utilizar nuevamente territorio ruso tampoco era una alternativa razonable.

Bushby había mantenido una línea continua durante más de veinte años.

Y ahora tenía delante el mar Caspio.

La solución: nadar 288 kilómetros por el mar Caspio

Las reglas de la Expedición Goliath no dicen que Bushby tenga que caminar absolutamente siempre.

Dicen que no puede utilizar transporte para avanzar.

Nadar sí cuenta.

Así que en 2024 tomó una decisión bastante poco razonable para cualquier persona normal: cruzar el mar Caspio nadando desde Kazajistán hasta Azerbaiyán.

Junto a la exploradora Angela Maxwell y un equipo de apoyo, Bushby necesitó 31 días para completar aproximadamente 288 kilómetros.

Pasó más de 130 horas en el agua.

Las embarcaciones servían como apoyo, descanso y seguridad, pero el avance de la línea se realizaba nadando.

Después pudo continuar por Azerbaiyán, Georgia y Turquía.

En mayo de 2025 recibió un permiso excepcional para atravesar caminando el puente del Bósforo en Estambul.

Por primera vez desde 1998 estaba de nuevo físicamente en Europa.

Karl Bushby y Angela Maxwell

¿Dónde está Karl Bushby ahora?

Aquí también conviene diferenciar dos cosas.

Karl Bushby está temporalmente en México, pero su caminata está en Bélgica.

En junio de 2026 alcanzó Bélgica y dejó allí la línea después de haber atravesado buena parte de Europa.

Las restricciones de estancia en el espacio Schengen lo obligaron nuevamente a parar.

Su plan es regresar a Bélgica a comienzos de septiembre, continuar hacia Francia y alcanzar la zona de Calais.

La expedición oficial calculaba en junio que le quedaban aproximadamente 900 kilómetros hasta completar el proyecto.

Parecería que después de atravesar el Darién, Siberia y el Bering esos últimos kilómetros deberían ser fáciles.

Pues no.

Todavía queda una frontera.

Y posiblemente sea una de las más absurdas de toda la historia.

Después de casi 28 años, el canal de la Mancha puede detenerlo

Bushby necesita llegar desde Francia hasta Reino Unido sin utilizar un vehículo para avanzar.

Su opción favorita era caminar por el túnel de servicio del Eurotúnel.

Solicitó permiso.

La respuesta fue negativa.

En junio de 2026, Eurotunnel explicó que permitirle atravesar a pie el túnel de servicio supondría problemas operativos y de seguridad, ya que esa infraestructura tiene funciones de mantenimiento y evacuación.

Así que apareció el plan B.

Nadar el canal de la Mancha.

Después del Bering y de 288 kilómetros en el Caspio uno podría pensar que el problema está solucionado.

Tampoco.

Las autoridades francesas aplican una normativa que impide normalmente organizar travesías a nado desde la costa francesa hacia Reino Unido.

Bushby está intentando conseguir una excepción.

Tiene previsto regresar a Bélgica en septiembre, alcanzar Francia posteriormente y dispone de una embarcación de apoyo para intentar el cruce en octubre si consigue los permisos y aparece una ventana meteorológica adecuada.

Y cuando consiga pisar Inglaterra todavía no habrá terminado.

Tendrá que caminar hacia el norte hasta Hull.

Hasta la puerta de su casa.

La historia de Karl Bushby es increíble precisamente porque no ocurrió como parece

Karl Bushby no ha pasado 28 años caminando todos los días.

Ha tomado aviones.

Ha permanecido años parado.

Ha utilizado helicópteros en rescates.

Ha descansado en barcos durante travesías a nado.

Y el estrecho de Bering no fue una carretera congelada que pudiera cruzarse tranquilamente caminando.

Pero nada de eso convierte la historia en menos extraordinaria.

Todo lo contrario.

Bushby comenzó en 1998 intentando mantener una línea continua desde el extremo sur de América hasta Inglaterra.

Desde entonces el planeta ha cambiado a su alrededor.

Han desaparecido gobiernos, han comenzado guerras, se han cerrado fronteras, ha llegado una pandemia, han cambiado las normas de los visados y se han hundido patrocinadores.

Él simplemente ha regresado una y otra vez al último punto alcanzado y ha seguido avanzando.

Quizá por eso la Expedición Goliath está tardando casi tres décadas.

No porque Karl Bushby camine especialmente despacio.

Sino porque descubrió algo que parece bastante evidente solo después de escuchar toda su historia:

la Tierra puede atravesarse caminando. Lo verdaderamente difícil es conseguir que el mundo te deje hacerlo.

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